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miércoles, 16 de abril de 2014

Entre Mano Dura, Paro y medias noches…



La semana se podría decir que comenzó el sábado, cuando el Gobernador de la Pcia. De Bs. As. Daniel Scioli tomó la determinación de declarar la emergencia en seguridad pública por el término de un año. Anuncio que generó mucho ruido y pocas nueces, corrimiento de algunas figuras para dentro del propio oficialismo, con un Randazzo más cercano, apertura de Urribarri, a quién todavía y a todas luces no le alcanza.
Este plan lanzado por el gobernador de la provincia prevé entre otras medidas una inversión de 600 millones de pesos para la compra de móviles, chalecos, armas y municiones, cifra más para la tribuna que otra cosa ya que en términos anuales la misma representa un 0,3% del presupuesto anual y un 4,2% del presupuesto 2014 para la cartera de Seguridad; esto sumado a la reincorporación de efectivos retirados de la policía de la provincia y del servicio penitenciario representan las medidas de mayor trascendencia en materia de anuncios, ello sin dejar de referir a las demás medidas adoptadas que por una clara continuidad de línea en materia de seguridad se hace innecesario comentar, más que para hacer una mención humorística a la restricción de circulación en motovehículos con acompañante en ciertos horarios o el famoso anillo digital de detección de patentes, medidas de corte represivo, política que referencia a Scioli desde toda su gestión, potenciándola aún más con la designación de Granados al frente del Ministerio de Seguridad.             
La semana continuó entre idas y venidas; en las alas más radicalizadas del espectro Kirchnerista se tomaron los anuncios con mucho repudio, lo que reavivó las diferencias interorgánicas que tiene el movimiento; aclarando que fue más un repudio generalizado de las  bases más que de ciertas cúpulas dirigenciales que se llamaron al silencio. Sin perjuicio de ello, considerando los movimientos que se han dado entre los actores más progres del Kirchnerismo en las últimas semanas no sería raro que tuviéramos para finales de año un panorama más claro con respecto a la alternativa electoral.
Otro hecho político de muchísima trascendencia esta semana fue la cena que organizó Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) en el Hotel Hilton de Puerto Madero, la que reunió a dirigentes opositores tales como Massa, Macri, Binner, Sanz, Bonfatti, "Paco" Pérez, De la Sota, Cobos, Lousteau, Sturzenegger, Das Neves, Lavagna, Alberto Fernández, Héctor Méndez entre otros mil asistentes, con poca presencia kirchnersita entre los que se destacaban Santamaría del PJ de CABA, Insaurralde, Scioli y Baradel. Un cóctel interesante que nos puede vislumbrar donde se disputa el poder del PJ.
Ya se sentía lo que iba a ser el paro del 10 de Abril, medida de fuerza convocada por la CGT representada por Hugo Moyano, la Azul y Blanca de Luis Barrionuevo y la CTA de Pablo Micheli como actores principales, seguidos de distintas organizaciones autodenominadas de izquierda, tales como las que conforman el FIT o el propio FPDS, que diferenciándose de los actores principales se adosaban al reclamo para “disputar” su legitimidad hacia la clase(a mi humilde entender, un delirio). La medida de fuerza transcurrió sin mayores sobresaltos, intensificando la misma el hecho de que haya acompañado casi la totalidad del transporte, sumado a los piquetes de la autodenominada “izquierda” que cerraron los accesos a la capital. Sin perjuicio de ello se evidencian dos hecho de relevancia; el primero es la real incapacidad de los promotores del paro, con casi nula adherencia de los sectores representados por Barrionuevo, tales como gastronómicos y asimismo, los sindicatos de la producción (quienes representan cerca de un 60% de los trabajadores agremiados del país) nucleados mayoritariamente en la central encabezada por Antonio Caló, abiertamente en contra del paro, de garantizar una movilización masiva que genere un hecho político de legitimidad de la medida con acompañamiento popular, por lo que ni siquiera se convocó a tal movilización; el segundo es el amplio rechazo que recogió la medida entre la población, que en distintas mediciones oscila entre el 70% y el 80%, rechazo que se hizo sentir desde los sectores oficiales vinculando exitosamente a Luis Barrionuevo con Sergio Massa, evidenciando una relación que si bien fue electoral 2013, se mantiene intacta y aquel resulta uno de los promotores, junto a Facundo Moyano, de la mesa sindical que sostendrá la candidatura de Massa en 2015.
Asimismo son interesantes las contradicciones que se acentuaron sobre todo en los sectores que “representa” Pablo Micheli, titular de la CTA y otros sectores progresistas que sin identificarse con la autoproclamada “izquierda”, resultan idénticamente funcionales a los posicionamientos no solo de la burocracia sindica a la que dicen combatir, sino de los intereses reales que existen detrás de la misma; contradicciones que se han acentuado con debates internos, a las claras de que sin perjuicio de que esta medida de fuerza contenía un sinnúmero de reivindicaciones completamente legítimas (al igual que la masiva protesta del 8N), la misma no es canalizada en un reclamo legítimo de clase, sino que es utilizada coyunturalmente para continuar con un plan más extenso, del que la pata sindical es una herramienta y que desde Diciembre pasado vemos  efectivizarse en la realidad atacando todos los frentes, sobre todo, el financiero.
Finalizando, entre el Viernes y el Domingo fallecieron Alfredo Alcón y Ernesto Laclau respectivamente, hechos que generaron un impacto mediático tal que taparon de sobremanera la medida de fuerza y terminaron de aplastar el intento de desestabilización pergeñado.

Domingo 13/04/14